LOS IRREVERENTES. Se aproxima la fecha de la indagatoria al presidente Uribe, ante la sala de instrucción de la Corte Suprema de Justicia. Los enemigos de él, han hecho toda suerte de prejuzgamientos, desoyendo los argumentos sólidos que él y sus abogados tienen para ejercer su derecho a la defensa. 

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. Empiezo por decirle, que, como uribista de todas las horas, me duele en el alma ver al presidente Uribe en esa situación. Y me duele, porque sé de su inocencia, de su pulcritud, de su transparencia. El no es el único patriota de nuestra historia, sometido al vituperio y la humillación. Antes de entrar en materia, quisiera hacer una digresión con el propósito de estimular una reflexión: la sociedad colombiana jamás avanzará, si continúa repitiendo el craso error de perseguir a sus mejores hombres y mujeres. Desde Bolívar, hasta nuestros tiempos, insensatamente, se han desatado cacerías morales contra aquellos que han entregado sus vidas al servicio de la Patria. 

Ahora bien. Respecto del llamado a indagatoria, quiero decirle que ese tipo de procedimientos son, ante todo, un estupendo medio de defensa. Y por lo que hasta ahora hemos conocido del proceso contra el presidente Uribe, cargado de testimonios contradictorios, testigos falsos e interceptaciones telefónicas en su contra, a todas luces ilegales, tengo la certeza de que en la diligencia que tendrá lugar en las próximas horas, el doctor Uribe hará las claridades correspondientes y quedará ratificado un hecho que es incontrovertible: él es víctima de un complot, puesto en marcha desde hace mucho tiempo por los sectores más radicales de la extrema izquierda. 

LOS IRREVERENTES. Sobre ese tema quiero profundizar. Este espectáculo nauseabundo contra el presidente Álvaro Uribe Vélez viene cocinándose desde hace años. Es una suerte de ajuste de cuentas, liderado por Iván Cepeda y del que han participado personas de ingratísima recordación, que se han valido del poder judicial para “sitiar” al presidente. 

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. Este caso no se puede entender, sin mirar el contexto. Recordemos cómo empezó lo que usted llama “ajuste de cuentas”. Los sectores más corruptos de la justicia se prestaron para perseguir al presidente Uribe, a algunos de sus más cercanos colaboradores, a su familia y hasta a sus amigos. Yo, en algún momento, también estuve en la mira de esa gente. Y le doy nombres propios: el expresidente de la Corte Suprema, el santista y fugitivo Leonidas Bustos, el exfiscal Eduardo Montealegre y su segundo, Jorge Fernando Perdomo…

LOS IRREVERENTES. Lo interrumpo. Ahora que menciona a Montealegre y Perdomo, ¿no es insólito que esos dos individuos, enemigos declarados del presidente Uribe, hayan sido llamados como testigos en el proceso que se adelanta en su contra?

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. No es insólito. Es inadmisible. Montealegre y Perdomo son dos canallas que han perseguido inclementemente a Uribe y a sus más cercanos amigos. Desde la fiscalía, urdieron toda suerte de montajes en su contra. Públicamente, han dicho que él es un criminal. No entiendo por qué son admitidos en ese proceso, cuando la doctrina nos enseña que los testigos deben ser imparciales, no pueden hacer valoraciones subjetivas y su testimonio tiene que estar libre de cualquier tipo de prejuzgamiento. Que no quede la menor duda: quienes deben ser conducidos a la butaca de los investigados, son Montealegre y Perdomo, para que respondan por todos los ilícitos que cometieron durante su nefasto paso por la fiscalía. 

LOS IRREVERENTES. Volvamos a la indagatoria contra el presidente Uribe. Cualquier proceso debe estar sustentado en evidencias ciertas, ¿cuáles son las pruebas que tiene la sala de instrucción de la corte para citar al presidente?

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. Tengo la convicción de que los magistrados de la sala son garantistas, respetuosos del debido proceso y de la presunción de inocencia. Respecto a la transparencia del presidente Uribe, vuelvo a decirle: él es un hombre impecable, sobre el que han tendido una infamia inaceptable. Su proceder ha sido, desde el primer momento de su existencia, impecable. Retomo las palabras que recientemente pronunció el presidente Duque, para referirse a este caso, al decir que él, Uribe, ha dado su vida por servirle bien a Colombia. 

Y ese “servirle bien a Colombia”, significó enfrentar con ardentía a los terroristas y al narcotráfico, sectores que no perdonan la exitosa aplicación de la política de seguridad democrática. No hay un solo testigo creíble en su contra, pero en cambio abundan los que fueron abordados por Iván Cepeda para que, a cambio de dádivas y beneficios, repitieran un libreto, cargado de inexactitudes e inverosimilitudes. 

A mí, como abogado, me angustia que el teléfono del presidente Uribe hubiera sido interceptado ilegalmente. Más de 20 mil llamadas y mensajes de texto, quedaron en manos de los investigadores, sin que mediara orden judicial. Pero lo que es más importante: en ninguna de esas comunicaciones, se oye o lee algo que ponga en duda la pureza en el proceder del señor expresidente.

LOS IRREVERENTES. A raíz de la llamada a indagatoria al presidente Uribe, se ha desatado una suerte de “plebiscito” en respaldo a él, una ratificación de la confianza ciudadana y una verdadera ola de apoyo por parte de sus seguidores, amigos y copartidarios. 

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. El presidente Uribe es un hombre imbatible. Sus enemigos y malquerientes, saben que en democracia, jamás podrán derrotarlo y por eso acudieron a la vileza de utilizar a la justicia como arma de combate político. Que quede claro: los amigos del presidente no estamos dispuestos a permitir una injusticia, y mucho menos a abandonarlo. Las injusticias, siempre convocan a la solidaridad. Millones de colombianos estamos y seguiremos estando al lado de Álvaro Uribe, porque creemos en él, porque sabemos que es un hombre inocente que está enfrentando con entereza la peor de las infamias. Y sea cual sea su destino, seguiremos a su lado. 

LOS IRREVERENTES. Usted me ha contestado esta entrevista no en tono de abogado, sino de dirigente político. Yo quería hablar con un penalista y me siento conversando con un candidato presidencial uribista. ¿Está en campaña?

ABELARDO DE LA ESPRIELLA. Usted me conoce hace muchos años y sabe que no soy un hombre que habla con subterfugios. Soy claro y directo. Quiero a Colombia y espero lo mejor para mi país. Soy uribista, soy amigo del presidente Duque y tengo la absoluta convicción de que, desde ya, debemos empezar a buscar a un buen candidato presidencial para 2022, que defienda nuestras ideas, que evite que Colombia caiga en las manos de la izquierda corrupta y criminal. Pero se lo digo concretamente: ese candidato no voy a ser yo. Déjeme aquí en mi oficina, dedicado a mi profesión, pero también opinando y brindándole todo mi respaldo al proyecto uribista.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 7 de 2019