Paso a paso. Así ha sido la carrera de Iván Duque hacia la presidencia de la República. Desde que llegó al Senado en 2014, se destacó por su rigurosidad, disciplina y profundidad. Las suyas, fueron siempre posiciones estudiadas y ampliamente analizadas.

Duque, en pocas semanas se convirtió en el congresista estrella de la bancada uribista. Fue un opositor firme al gobierno de Santos. Cuestionó el pésimo manejo de la economía, el gasto desmesurado de la administración y, por supuesto, la forma como se negoció el acuerdo con la banda terrorista de las Farc.

Hace más de dos años empezó a acariciar la posibilidad de someter su nombre a consideración de su partido para efectos de ser seleccionado como el candidato a la presidencia del CD. No la tenía fácil. Debía enfrentarse a Zuluaga quien tenía en sus manos el control del partido, todas sus estructuras regionales y el antecedente de haber sacado una votación interesante en 2014.

Con muy pocos respaldos de la bancada del CD, Duque empezó a estructurar su proyecto político y a recorrer distintos puntos de la geografía nacional para oír las necesidades y opiniones de la ciudadanía.

Superó con solvencia y sin caer en agravios personales los ataques del interior y del exterior del uribismo. Posicionó su nombre y consolidó su candidatura, demostrando que en la política contemporánea no se requiere haber ocupado decenas de cargos de elección popular para poder llegar a la presidencia de la República.

Su hoja de vida está colmada de logros y su propuesta de país logró atraer a millones de ciudadanos de distintas vertientes ideológicas. Además del uribismo, a Duque lo respaldan distintos sectores que han entendido que la equidad, la legalidad y el emprendimiento son el trípode sobre el que se debe soportar el futuro de Colombia.

El día de las elecciones hay 3 partidos del mundial de fútbol, pero también hay que entender que ese día juega la democracia colombiana y los ciudadanos convocados a elegir al nuevo presidente de la República deben cumplir con su compromiso. Sin triunfalismos, ni percepciones erróneas en el sentido de que el uribismo ya ganó, teniendo como referente el maravilloso resultado obtenido en la primera vuelta.

Las elecciones se definen el domingo 17 de junio y se requiere una participación masiva y decidida para garantizar una victoria amplia que no deje espacio para las dudas. Iván Duque debe llegar al poder investido de la mayor legitimidad posible. Aquello se logra únicamente a través de los votos libres de los ciudadanos.

El modelo socialista de Petro debe ser derrotado con amplitud. Colombia es tierra infértil para ese tipo de semillas dañinas que tanta tristeza y desolación han dejado en nuestra región.

Así que el domingo, desde las 8 de la mañana, los colombianos estamos llamados a votar decididamente por el candidato de la libertad, de la democracia y del progreso, Iván Duque.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 14 de 2018