Emilio Archila, Consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, es el funcionario encargado de implementar los acuerdos de La Habana. Aunque desde su posición debería estar diseñando la estrategia para realizar las modificaciones a los textos que recojan el clamor de los 6.4 millones de colombianos que votamos por el No, su actuar pareciera ser el de un negociador del Gobierno Santos.

En efecto, desde un primer momento el señor Archila se ha mostrado reticente a realizar cualquier modificación a los acuerdos. Lejos de actuar como un funcionario de un Gobierno electo bajo las banderas del Centro Democrático, el Consejero vocifera permanentemente ante los medios de comunicación y los observadores internacionales que se va a implementar a cabalidad lo establecido en los textos.

Esto, a pesar de ser evidente que los acuerdos están fracasando. Por ejemplo, las Farc solo han devuelto a 144 de los 6.800 menores reclutados que reportaron. Es decir, un cumplimiento del 2.1%. Además, esa organización realizó un listado de bienes avaluados en $964mil millones para reparar a las víctimas, de los cuales únicamente se han entregado $30mil millones. Osea, el 3.1%.

A lo anterior, hay que sumarle el hecho que el 73% de los bienes listados no se han podido ubicar, que la JEP ha dejado libres a 2.124 guerrilleros cuyas penas acumuladas ascienden a los 19.195 años, que las Farc no han cumplido el compromiso de entregar las rutas del narcotráfico y que en el País todavía hay 13.929 personas vinculadas a grupos armados organizados entre hombres en armas y redes de apoyo.

¡No hay paz, no hay reparación a las víctimas y sí hay impunidad!

En este contexto, no se entiende cómo el Consejero Archila sigue empeñado en realizar una defensa a ultranza de los acuerdos. Si él no está de acuerdo con modificarlos, ¿por qué hace parte de este Gobierno?

El señor Archila tiene todo el derecho a tener esa posición, eso es completamente respetable, pero no es coherente que haga parte de la administración que llegó al Palacio de Nariño tras haber liderado la oposición a una negociación que ha demostrado ser absolutamente infructífera.

Dicho esto, es necesario exponer lo siguiente. El Gobierno, contrario a lo sostenido por el Consejero, debe respaldar la propuesta de modificar los acuerdos que a buena hora expuso el Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. No como una estrategia para volver a la dinámica electoral del 2016, sino como una necesidad para permitir que el proceso de reincorporación a la vida civil de los miembros de las Farc se realice con garantías reales de verdad, justicia, reparación y no repetición.

De lo contrario, de seguir como vamos, el mal ejemplo causado por los acuerdos de La Habana seguirá fungiendo como promotor de nuevas violencias y será insostenible social, política e institucionalmente en el mediano/largo plazo.

@LuisFerCruz12

Publicado: mayo 27 de 2020