Esta semana tuvimos la desgracia de ver un video de Óscar Pérez, expolicía y piloto venezolano que valientemente se sublevó contra el régimen de Nicolás Maduro en junio del año pasado, clamando por su vida y ofreciendo entregarse a los esbirros del Dictador minutos antes de morir asesinado bajo sus órdenes. Ver los últimos minutos de un ser humano clamando por su vida impacta a cualquiera. El asesinato de Pérez y de seis personas más comprueba lo que la oposición y la exfiscal Luisa Ortega Diaz vienen diciendo hace meses: en Venezuela se están haciendo ejecuciones extrajudiciales.

Las muertes causadas por el régimen Maduro no se limitan a los asesinatos. La desnutrición, la precariedad del sistema de salud y la inseguridad a causa del hambre entran a sumar a la cifra de muertos oficialmente desconocida porque el régimen se cansó de contar. La comunidad internacional y peor aun los organismos internacionales se vienen haciendo los de los oídos sordos ante la peor crisis humanitaria e institucional del hemisferio. No sé cuántos muertos se requieren para que se tomen las medidas necesarias para salvar al país y a sus habitantes de las fauces del Socialismo del Siglo XXI. Cuba es el mejor ejemplo de que una vez injertado este mal no hay manera democrática para salir de él.

Lo que está ocurriendo en nuestro vecino país afecta a diario a Colombia. A pesar de que el gobierno Santos – muy al estilo de Maduro – esta consciente de la crisis que se está generando por la triste desbandada de nuestros hermanos venezolanos hacia nuestro país, no está tomando medidas efectivas para hacerle frente a este problema. Prácticamente ninguna ciudad de Colombia es ajena a la migración desbordada y desordenada de venezolanos que están trayendo unos problemas que nuestro país no tiene la manera de enfrentar y mucho menos con un gobierno que ha demostrado deficiencia en todos los frentes.

Nicolás Maduro ha tratado de justificar la migración diciendo que durante años Venezuela recibió a millones de colombianos. Esto es cierto, pero las circunstancias fueron completamente distintas. El hecho de que Colombia y Venezuela compartan una frontera viva propició el intercambio de nacionales de uno y otro país. Durante muchos años Venezuela fue uno de los países más ricos del mundo, por eso muchos colombianos se fueron a buscar riqueza a punta de trabajo y de emprendimiento. Los colombianos llegaron a generar riqueza a Venezuela.  Otra diferencia es que la migración fue gradual, nunca hubo una desbandada de colombianos hacia Venezuela.  Ante esta crisis humanitaria los ciudadanos colombianos debemos tener una actitud de caridad cristiana hacia nuestros hermanos venezolanos pero el gobierno no puede insistir en hacer la del gato y echarle tierra al problema.  Igualmente, la comunidad internacional tampoco puede seguir permitiendo lo imposible: permitir que generaciones enteras de venezolanos se pierdan en la desesperanza, el hambre y la pobreza.

@ANIABELLO_R

Publicado: enero 19 de 2018