En esta Semana Santa abrimos el corazón y, en respetuosa oración, ponemos a los pies de la Cruz las infamias que los enemigos de la Fe, la Esperanza y el Amor, aliados del comunismo ateo, han maquinado contra Colombia.

Llevamos a los pies de la Cruz de Cristo, las artimañas que han creado quienes hoy mueven los hilos del “poder”, a través de la santería, la hechicería y la brujería que desde Cuba han dirigido hacia nuestra Nación, aprovechando las cortinas de humo que se han inventado, valiéndose de un diálogo inicuo que desconoce la verdad de millones de colombianos que jamás nos hemos sentido representados en esa mesa de patrañas, embustes y sofismas, auspiciada por espíritus enanos.

Señor Jesús, presentamos ante la Cruz que supiste llevar con humildad y entereza, confiados en la Justicia que encarnas, el amplio conjunto de injurias, calumnias y mentiras que se han cometido en Colombia en contra de personas inocentes, con la excusa falaz de una “paz” sin alma, que tiene como eje central los intereses oscuros de mafias que han llenado de dolor y muerte a miles de familias que lloran su desgracia en nuestro suelo.

Señor de la Vida, inspira a nuestros mejores líderes para asumir con valor la batalla por la Libertad, y que reconozcan en Ti, Camino, Verdad y Vida. Buen Jesús, permite que el legado de san Juan Pablo II, Apóstol y dignísimo sucesor de san Pedro, irradie el espectro ideológico que en este momento necesitamos como Nación universal, para que los argumentos de ese gran titán, hijo de Polonia, sean asumidos por quienes hoy ostentan la responsabilidad de conducir los destinos de la familia humana.

A los pies de la Cruz colocamos la indiferencia, el individualismo, el hedonismo, la soberbia, el engaño, la envidia, la maledicencia y el resentimiento de aquellos que desean imponer la falsedad, la perversión y el desequilibrio, movidos por sus propias angustias y falencias. Oramos por ellos.

Finalmente, queremos poner a los pies de Tu Cruz, Señor Jesucristo, nuestra pequeñez, errores y pecados, confiados en Tu Infinita Misericordia.

Que tu sacrificio por todas y cada una de las criaturas que habitamos el planeta, sea entendido como el regalo más hermoso que hemos recibido, desde y hasta la Eternidad.

Con todo respeto: Siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María, hagamos oración, permitamos espacios para el recogimiento, la reflexión, y ofrezcamos el ayuno como ofrenda. Pensar en Jesús y abrir las puertas de nuestra vida a Él, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Amén.

@tamayocollins

Publicado: abril 12 de 2017