Durante los años de negociaciones que tuvieron lugar en La Habana, Cuba Juan Manuel Santos trató de ir preparando a la sociedad colombiana para la violación al Estado de Derecho que implicaría el acuerdo con las Farc. En asuntos como la participación política Santos comenzó diciendo que los criminales de lesa humanidad no podrían ocupar cargos de elección popular, después dijo que sí pero que no tendrían curules gratis (como si eso fuera consuelo) para terminar finalmente con criminales de lesa humanidad cómodamente sentados en sus curules gratis en el Congreso. 

“Tendremos que tragarnos unos sapos” fue la frase lapidaria para obligar al pueblo colombiano a volverse indiferente frente a la impunidad en contraprestación de una paz que jamás llegó. En su momento el pueblo colombiano le dijo a Santos y a las Farc que no les apetecía tragarse esos sapos, entonces el ex presidente optó por taparnos las narices para obligarnos a abrir la boca y así embutirnos esos sapos.  

Para hacer esto Santos se valió de toda la mermelada necesaria para untar al Congreso y a las Cortes que, por consecuencia, trabajaron arduamente y en consonancia para desconocer la voluntad popular. Hoy el país está sufriendo el resultado de su desgobierno corruptor y por eso no es de extrañar que por su forma de gastar, más propia de un disipador, y por la corrupción haya un faltante de 25 billones de pesos (equivalentes a cuatro Isagén) para el presupuesto del próximo año. Muchos programas sociales sufrirán las consecuencias de ese faltante incluyendo su programa bandera Ser Pilo Paga. 

En gracia de discusión supongamos que todo ese desmadre hubiese valido la pena si la verdadera paz hubiera llegado. Pero la realidad es que nos quedamos con el desmadre y sin la paz. Ahora cuando los famosos sapos que nos obligaron a tragar todavía no han llegado a la altura de la garganta resulta que las Farc están incumpliendo el acuerdo. Más de 40 de sus hombres de alta jerarquía dentro de la organización incluyendo a Iván Márquez, El Paisa y Romaña han abandonado sus esquemas de seguridad y no se sabe donde están. Hay versiones que dicen que han cruzado a Venezuela, cosa que sería una franca violación al acuerdo ya que ellos tienen libertad de movilidad dentro del territorio nacional pero necesitan permiso de la JEP para poder salir del país. En cuanto a las zonas de desmovilización los rumores son que se van vaciando rápidamente. Tanto es así que no han logrado llenar la cuota de guerrilleros miembros de la UNP.  Lamentablemente en el acuerdo la única consecuencia del incumplimiento del mismo es que la persona que lo infrinja quedará sometido a la jurisdicción ordinaria pero a nadie se le ocurrió incluir dentro del acuerdo una responsabilidad amplia que obligara a los firmantes a que un porcentaje mínimo de la guerrillerada se desmovilizara definitivamente. Así como van las cosas a los únicos que va a cobijar el acuerdo que tanto le costó al país patrimonial e institucionalmente serán aquellos pocos que se cansaron de combatir y hoy prefieren hacer política. 

En virtud de lo que es correcto el gobierno del presidente Iván Duque debería contarle al país en que estado se encuentra el acuerdo con las Farc. Que nos digan donde están los peligrosos criminales que de un momento a otro decidieron dejar a sus escoltas guerrilleros y si están, como dicen las malas lenguas, en Venezuela, expulsarlos del acuerdo y someterlos al rigor de la ley. Colombia necesita este tipo de noticias así como necesita ver a Santrich extraditado. A Colombia no le cabe un sapo más. 

@ANIABELLO_R

Publicado: septiembre 7 de 2018