Ni siquiera las voces de expertos y autorizados juristas, quienes con argumentos apegados a la ley se opusieron a la consulta que, como estaba previsto, no logró el umbral requerido en el ejercicio electoral del pasado domingo 26 de agosto, pesaron en la conciencia de los convocantes de este nuevo capricho.

Las explicaciones proporcionadas por Alfonso Gómez Méndez, Jaime Castro y José Gregorio Hernández, entre otros, de nada valieron para aquellos politiqueros fascinados con las falacias e insultos que se han vuelto inamovibles en la agenda nacional. De hecho, en plata blanca, lo que buscaban dichos personajillos era crear un escenario pre-electorerero, con la única intención de posicionar sus nombres de cara a las elecciones regionales de 2019. 

Para corroborar lo que escribo, la propia Claudia Nayibe López Hernández, principal vocera de los “reguetoneros de la consulta anti-corrupción”, anunció su intención de lanzarse a la Alcaldía Mayor de Bogotá o a la Presidencia de la República. Por lo visto, ¡ese era el objetivo!

En fin, nos estamos acostumbrando a dejar pasar los asuntos más abyectos, mientras las personas que los impulsan y avalan van ganando terreno en la cancha donde se desarrolla el verdadero juego de poder. 

En consecuencia, quisiera plantear algunos interrogantes, a fin de puyar a los lectores, e invitarlos a ponerle punto final a esta situación.

Seamos honestos: ¿no es suficiente el despilfarro de nuestros recursos como contribuyentes, por parte de un Estado que ha rebasado cualquier límite a la hora de dilapidar el dinero de la Nación? ¿Colombia está atravesando por una situación económica boyante, que le permita gastar dinero cual moza de narco rico? 

Vamos al grano: cuando más del 70% de los departamentos de nuestro país presenta enormes dificultades sociales, que requieren soluciones urgentes e inmensas inversiones económicas, en Bogotá los “paladines de la ética”-muchos de ellos defensores del aborto, la ideología de género y la dosis personal- celebran unos números que sólo sirven para titulares de prensa. 

La verdad, es que a pesar de los 11 millones 600 mil votos obtenidos, la consulta anti-corrupción no alcanzó el umbral. Fin de la historia. 

Así las cosas, me gustaría preguntarle a los congresistas que aparecen en el video del “reguetón de la corrupción”, si están de acuerdo con la forma como se botaron a la caneca 350 mil millones de pesos, en momentos donde el Gobierno se queja de lo desfinanciado y comprometido que se encuentra el presupuesto nacional.

Como colombiano siento vergüenza de tantos representantes de una clase dirigente que se limpia el trasero con las necesidades de la gente que dice representar, y es capaz de todo, con tal de satisfacer sus deseos, fruto de veleidades coyunturales.

Cuando baje la espuma y los ánimos se relajen, ojalá los electores de la consulta entiendan que este ejercicio era innecesario, pues existe legislación para atacar este flagelo que nos afecta a todos y, de paso, los proyectos de Ley presentados por la ministra Gutiérrez, como propuesta de la administración Duque, cuentan con los instrumentos adecuados para enfrentar este grave problema.

Por favor, que los acusadores del establecimiento, amigos de esa izquierda irracional que brilla por su silencio frente a la situación de Venezuela o Nicaragua, no hablen de anti-corrupción. Jamás lograrán imponer sus caprichos personales.   

Con todo respeto: ¿Vamos a seguir botando el dinero como si nada pasara? Quienes están acostumbrados al estilo del Nobel de Odebrecht, ¿son conscientes de lo que se hubiese podido hacer con esos 350 mil millones de pesos en municipios apartados de Colombia, urgidos de recursos para atender la tragedia social que afrontan a diario? Claudia Nayibe, Rodrigo, Velasco, Antanas, Navarro, Angélica, Robledo y sus amigotes, ¿creen que todo vale, así digan lo contrario? Dejen así…

“La corrupción lleva infinitos disfraces”. Frank Herbert.

@tamayocollins

Publicado: agosto 29 de 2018