El exgerente de la campaña del NO, Juan Carlos Vélez presenta renuncia al CD, la cual debe ser aceptada.

Las desafortunadas y mentirosas declaraciones de Juan Carlos Vélez Uribe obligan a que se hagan las precisiones y claridades que corresponda. Lo dicho por él en la entrevista concedida al diario La República, desfigura la realidad de la estrategia que efectivamente implementó la campaña del Centro Democrático durante el proceso plebiscitario.

La gravedad del asunto, obligó a Vélez a ofrecer su renuncia al Centro Democrático, la cual debe ser aceptada de manera inmediata con lo que se estaría enviando un mensaje en el camino correcto: Vélez cometió una falta ética inaceptable e imperdonable.

A lo largo de la campaña del plebiscito, LOS IRREVERENTES hablaron a diario con distintos líderes del uribismo. Todos ellos coincidían en explicar los fundamentos con los que se adelantó la campaña; siempre con argumentos, explicando las razones por las que los ciudadanos debían votar NO.

Fue una campaña propositiva, adelantada con un esfuerzo intelectual y político inenarrables. Trabajando como se dice popularmente con las uñas, los precandidatos presidenciales y los miembros del Congreso se dieron a la tarea de recorrer al país para hacer una campaña al mejor estilo uribista: hablando directamente con la gente, acudiendo a las comunidades, oyendo sus inquietudes y respondiendo los cuestionamientos.

Hay que decir que el papel de Juan Carlos Vélez en dicha campaña fue marginal, independientemente de su posición como gerente de la misma. El trabajo político lo hicieron el presidente Uribe, los precandidatos Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo. Así mismo, muchos congresistas hicieron lo que les correspondía y el pueblo respondió favorablemente el 2 de octubre.

Vélez miente. No es cierto que el Centro Democrático hubiera contratado asesores extranjeros. Al respecto, el doctor Carlos Holmes Trujillo en diálogo con este portal confirmó que “nunca conocí ni supe de la existencia de asesores foráneos. Esta campaña fue muy difícil y nuestra única estrategia eran los argumentos”.

LOS IRREVERENTES hablaron con Juan Carlos Vélez quien acepta que nunca contrató a los asesores. Según él “son unos amigos que me dieron algunos consejos a través del whatsapp”.

Pero lo más grave es que él haya dicho que “la estrategia” era la de hacer que la gente “saliera a votar verraca”. No. Eso tampoco es cierto. La estrategia, que en efecto resultó eficaz, era la de lograr que la gente saliera a votar informada de la gravedad que encarna el acuerdo suscrito por Santos y Timochenko.

Francamente, no se sabe realmente dónde, cómo y con quién el doctor Vélez hizo campaña, porque basta con observar u oír los distintos debates académicos en los que participaron los miembros del uribismo, para darse cuenta que aquello de que había que llevar a la gente asustada a las urnas es una realidad que sólo existió en la imaginación del gerente de la campaña.

Las imprudencias y torpezas de Vélez fueron desbordadas. Sin ningún sigilo, reveló los nombres de las empresas que hicieron aportes de financiación al NO, hecho que indefectiblemente los pondrá en aprietos, pues para nadie es un secreto que el gobierno Santos tiene la costumbre de perseguir a aquellos empresarios que de una u otra manera colaboren con el uribismo.

El propio presidente Uribe salió a desmentir a Vélez asegurando que “nunca conocí asesores extranjeros. Nuestra asesoría fue la lectura de los acuerdos de La Habana. Yo le pido a Vélez que diga la verdad. Conmigo han trabajado muchas personas y nadie puede decir que yo le hubiera dicho que mienta”.

El congresista del Centro Democrático, Samuel Hoyos, en diálogo con LOS IRREVERENTES aseguró que “todas mis intervenciones en la campaña están grabadas y me concentré en hablar con la gente, exponerles con lujo de detalles los argumentos y las razones por las que el acuerdo no podía ser refrendado popularmente”.

Los motivos por los que Juan Carlos Vélez inventó esa fábula sólo el los conoce. Infló su papel en el plebiscito. Su labor como gerente se circunscribió, como bien lo recordó la hoy jefe de debate de Iván Duque, Alicia Arango, a la consecución de dinero para la campaña, misión en la que su desempeño fue lamentable.

Que sea este bochornoso episodio una lección para el partido Centro Democrático. No se puede improvisar ni errar en la designación de personas de baja catadura moral para el cumplimiento de misiones importantes para la colectividad.

Y en el episodio de Juan Carlos Vélez, al director del partido, Oscar Iván Zuluaga le cabe una responsabilidad muy grande. El, como cabeza dl Centro Democrático, está en la obligación de impedir que haya ruedas sueltas. Al contrario: su papel es el de armonizar el trabajo de todos.

Queda claro que Juan Carlos Vélez hizo lo que le dio la gana en la campaña al plebiscito. Así las cosas y, para evitar sorpresas ulteriores el partido debe aceptar la renuncia de Vélez, pero antes de eso adelantar una auditoría pormenorizada de los ingresos económicos que tuvo la campaña del NO y la manera como se gastaron esos recursos.

@IrreverentesCol